MONITOREO DE LA ESTRATEGIA REGIONAL DE DESARROLLO PARA UNA MEJOR GESTION

Los indicadores, no son entonces un fin en si mismo.

Contar con una carta de navegación que guíe la trayectoria de una embarcación es de vital importancia para un marinero en alta mar, sin ella no podría guiar a puerto seguro a la tripulación ni a los pasajeros, en un mar cambiante, con turbulencias y momentos de calma, tampoco tendría claro a donde se debe llegar. 

Contar con una carta de navegación que guie la trayectoria de una embarcación es de vital importancia para un marinero en alta mar, sin ella no podría guiar a puerto seguro a la tripulación ni a los pasajeros, en un mar cambiante, con turbulencias y momentos de calma, tampoco tendría claro a donde se debe llegar. Con esta analogía, podemos en términos simples comprender la importancia de contar a nivel de las regiones con un plan estructurado que guie el trabajo de las diversas instituciones de una región hacia una meta común, construida de manera participativa e inclusiva y en que concurran representativamente los actores de la sociedad civil, academia, instituciones públicas, privada, empresas, etc.

Nuestra región, cuenta con su Estrategia Regional de Desarrollo 2015-2030, la que fue actualizada durante del 2019 y cuya versión final fue entregada en 2020. Entre sus variados atributos, el instrumento logra armonizar una mirada común de la región, no obstante, lo heterogéneo de quienes la habitamos, logrando converger hacia políticas públicas y acciones con acento los lineamientos estratégicos: calidad de vida, creación de valor, capital humano, sistema de ciudades sustentables, infraestructura de conectividad, sistema logístico y gestión pública, entre otros aspectos relevantes que son puestos en prevalencia en el citado instrumento.

Con lo anterior como marco de referencia, un instrumento de esta importancia no estaría completo, sino existiese una forma de conocer su avance. Para ello, fue entregado en el mismo documento a la Corporación Regional de Desarrollo, Desarrolla Biobío, la misión de realizar cada dos años un monitoreo de la estrategia, lo que incluso se encuentra consignado en el propio estatuto de la institución.

¿En qué consiste el proceso de monitoreo?

En inglés «monitoring» significa: Proceso sistemático de observar, seguir y registrar actividades o datos para medir el éxito de un proyecto, programa o proceso y su alcance/avance (incluyendo efectos deseados y no deseados, planificados o no), para lograr los objetivos y/o resultados planificados. La información recopilada a través del «monitoring» es usada para analizar y revisar todos los componentes de un proyecto o departamento para medir su efectividad y ajustar los insumos y recursos donde sea necesario.

De la definición anterior, se extrae que la función del monitoreo es medir el ‘estado’ de la cuestión (enfoque de eficiencia) en un tiempo determinado, de cara a los objetivos y los resultados esperados formulados y con base en el sistema de indicadores construido en una etapa previa, reporta logros para que las prácticas exitosas puedan ser replicadas y las erróneas revisadas (Rodríguez, 1999).

El monitoreo incluye la medición. Esta es la calificación o la cuantificación de las variables que permite clasificarlas según los diferentes hechos estudiados (Abdala, 2004).

Construcción de indicadores para la Estrategia Regional de Desarrollo.

Los registros sobre monitoreo de la estrategia regional de desarrollo de la Región del Biobío aparecen en 2017, cuando se contrata a la Universidad de la Frontera, quien por medio del Instituto de Desarrollo Local y Regional, para generar un cuerpo de indicadores que posibilitara el seguimiento y monitoreo de la estrategia regional de desarrollo y se efectuase la primera medición, formulándose 230 indicadores, cuya medición se efectúo el mismo año 2017.

Dada la gran cantidad de indicadores, muchos de los cuales utilizaban la misma información, para el nueva monitoreo, efectuado antes de la actualización de la ERD, se optó por reducir el número a medir, durante la medición efectuada el año 2019, a saber, 147 indicadores.

Para la construcción de los indicadores que se utilizarán en el monitoreo de la actual estrategia regional, desarrollamos un trabajo en conjunto con la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, reconocida entidad nacional en la formulación y análisis de políticas públicas.

El sistema de indicadores propone 141 indicadores asociados a 71 líneas de actuación de los siete lineamientos estratégicos definidos en el instrumento. Mediante la metodología de marco lógico se determinaron las variables y dimensiones presentes en los lineamientos estratégicos, objetivos y líneas de actuación lo que permitió operacionalizar las variables y construir indicadores que respondieran plenamente a lo planteado en la ERD.

La construcción de los instrumentos tomó como referencia algunos indicadores provenientes de las mediciones anteriores, así como otros confeccionados por organismos internacionales. Por otra parte, las fórmulas, consideraron una metodología de evaluación de políticas públicas para medir la efectividad del “outcome” o resultado de cada una de las líneas de actuación basado en la teoría del cambio, seleccionándose, actualizando y/o diseñando indicadores cuantitativos que permitan una fácil interpretación y comparación de resultados entre mediciones.

Consideraciones finales

La importancia de los indicadores radica en su capacidad para medir de forma objetiva y segura, no son instrumentos estáticos que no puedan sufrir modificaciones, al contrario, son lo suficientemente flexibles y complementarios entre sí, permitiendo una interpretación en términos simples de los niveles de concreción de lineamientos analizados. 

Pero, no es solo un buen instrumento la garantía de una buena medición, es también requisito contar con los datos que deben aportar las diversas entidades públicas para su construcción, en este contexto es fundamental conseguir el compromiso de la facilitación de la información a tiempo y veraz. Por lo mismo, consideramos que es importante comenzar con un proceso de socialización con las diversas instituciones intervinientes de forma de que sean conocidos los instrumentos, así como realizar este análisis con periodos más cortos, como mecanismo de alerta frente a necesidades cambiantes de los territorios, permitiendo además prevenir desviaciones.

Los indicadores, no son entonces un fin en sí mismo, sino herramientas de monitoreo de una Estrategia Regional del Desarrollo, que busca alcanzar tal como su nombre lo indica crecimiento y progreso de una región, en lo particular sobre nuestro trabajo nos corresponde formular e implementar este instrumento con vista en aportar desde lo estratégico a visibilizar los avances o cambios de los indicadores y esta vez con la contribución de la entidad socia Universidad del Desarrollo.

Trabajos citados

  • Abdala, E. (2004). Manual para la evaluación de impactos en programas de formación para jóvenes. Montevideo: CINTERFOR.
  • (2007). Curso E-DC-5.2 Monitoreo, Seguimiento y Evaluación de Proyectos. Managua: CICAP.

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